domingo, 14 de octubre de 2012

jueves, 4 de octubre de 2012

en la cuerda floja

tendría que estar haciendo cosas con mi compañera de grupo para la clase de hoy. clave clase de hoy en la que debemos sí o sí llevar todo casi terminado.
even so, no puedo dejar de ver éste video. la canción es genial, la cantante es diosa, los zapatos son tremendos y el movimiento de las patitas hipnótico.

creo que ya hablé en algún momento sobre mi fascinación con las canciones y videos que invitan a bailar... aún cuando jamás bailaré.


sábado, 22 de septiembre de 2012

procrastinación

Creo que todo esto me define un poco (mucho)...

La procrastinación (del latín: pro, adelante, y crastinus, referente al futuro), postergación o posposición, es la acción o hábito de postergar actividades o situaciones que deben atenderse, sustituyéndolas por otras situaciones más irrelevantes y agradables.
Se trata de un trastorno del comportamiento que tiene su raíz en la asociación de la acción a realizar con el cambio, el dolor o la incomodidad (estrés). El término se aplica comúnmente al sentido de ansiedad generado ante una tarea pendiente de concluir. El acto que se pospone puede ser percibido como abrumador, desafiante, inquietante, peligroso, difícil, tedioso o aburrido, es decir, estresante, por lo cual se autojustifica posponerlo a un futuro sine die idealizado, en que lo importante es supeditado a lo urgente.

Características
La procrastinación como síndrome que evade responsabilizarse posponiendo tareas a realizar puede llevar al individuo a refugiarse en actividades ajenas a su cometido. La costumbre de posponer puede generar dependencia de diversos elementos externos, tales como navegar en Internet, leer libros, salir de compras, comer compulsivamente o dejarse absorber en exceso por la rutina laboral, entre otras, como pretexto para evadir alguna responsabilidad, acción o decisión.
Existen dos tipos de individuos que ejecutan esta acción: procrastinadores eventuales y procrastinadores crónicos. Los segundos son los que comúnmente denotan trastornos en los comportamientos antes mencionados.

Bases psicológicas y de personalidad
William Knaus propone una serie de características personales que son propias de las personas con tendencia a la postergación:
Creencias irracionales: basadas en una pobre autoimagen y autoconcepto de sí mismos que les hace verse como inadecuados o incompetentes, o ven al mundo con demasiadas exigencias que no se ven capaces de cumplir.
Perfeccionismo y miedo al fracaso: postergar, y justicar un resultado final por falta de tiempo, sirve de excusa para evitar el miedo al fracaso, en tareas donde no hay garantías de éxito. Son personas perfeccionistas y autoexigentes, que se marcan metas poco realistas.
Ansiedad y catastrofismo: el cúmulo del trabajo supone un cúmulo correlativo del nivel de ansiedad. La dificultad para tomar decisiones y la búsqueda de garantías de éxito antes de iniciar una tarea provoca finalmente sentimientos catastrofistas, y como resultado se sienten saturados e indefensos. 
Rabia e Impaciencia: las exigencias desmesuradas y el catastrofismo provocan también rabia e impaciencia. Pueden surgir ideas del tipo «yo debería ser capaz de realizar esto solo» o «¡qué idiota que soy!». Estas personas perfeccionistas, al no cumplir con las metas que se marcan, se muestran agresivas contra sí mismos.
Necesidad de Sentirse Querido: el deseo de realizar tareas en base a la recompensa en forma de amor o aceptación de los demás. La creencia que subyace es: «todos deberían amarme para poder amarme a mí mismo». Basa su valía como persona en la aceptación y atención recibida. Estas personas aceptan todo tipo de demandas de los demás con el fin de agradar.
Sentirse Saturado: el trabajo se les acumula, y se ven incapaces de establecer prioridades; ésto provoca sentimientos de ansiedad, saturación, estrés, angustia, indecisión, impotencia, inmovilización y fracaso, lo que cierra un círculo vicioso del que no pueden escapar.

(fuente: Wikipedia)

sábado, 18 de agosto de 2012

Who is the fairest one of all?

Notás que alguien no te presta atención si cuando le mostrás las tetas te habla de la hija de Phil Collins en "Mirror Mirror".

lunes, 18 de junio de 2012

neil gaiman

Eight rules of writing


1. Write.
2. Put one word after another. Find the right word, put it down.
3. Finish what you’re writing. Whatever you have to do to finish it, finish it.
4. Put it aside. Read it pretending you’ve never read it before. Show it to friends whose opinion you respect and who like the kind of thing that this is.
5. Remember: when people tell you something’s wrong or doesn’t work for them, they are almost always right. When they tell you exactly what they think is wrong and how to fix it, they are almost always wrong.
6. Fix it. Remember that, sooner or later, before it ever reaches perfection, you will have to let it go and move on and start to write the next thing. Perfection is like chasing the horizon. Keep moving.
7. Laugh at your own jokes.
8. The main rule of writing is that if you do it with enough assurance and confidence, you’re allowed to do whatever you like. (That may be a rule for life as well as for writing. But it’s definitely true for writing.) So write your story as it needs to be written. Write it ­honestly, and tell it as best you can. I’m not sure that there are any other rules. Not ones that matter.

sábado, 2 de junio de 2012

that awkward moment...

when you realise que tenés tantas cosas por hacer, y que el tiempo es taaaan acotado, que no te alcanza para terminarlo todo... especialmente porque se no tenés mejor idea que entrar a blogger a escribir paparruchadas.

y claro, entrando a blogger a escribir paparruchadas le sacás tiempo a la marca de globaltecnos; al trabajo editorial de la facultad; a coser y encolar y encuadernar todos los cuadernillos que tenés estancados desde hace meses; a coser y encuadernar los comics que te confiaron; a terminar de pintar las zapatillas de tu amiga; a terminar la marca para los tejidos que le prometiste a esa misma amiga; a la marca que alguna vez te pidió otro amigo para sus instrumentos musicales; a pintar esos cuadritos que ideaste apenas viste los lienzos en la librería; a volcar todas esas construcciones tipográficas que te dan vueltas por la cabeza; a terminar de pintar y decorar unas latas que te funcionan de tacho de basura... y quién sabe qué más.


lógico es entonces, andar después a las corridas.